Decapante para pinturas

Ya sea mediante una llama reducida o simplemente con aire caliente se consigue eliminar recubrimientos en grandes superficies, lo que hace innecesario el empleo de productos químicos mucho más caros. Las lamparillas de soldar que emplean gas butano o las boquillas que se acoplan a las bombonas pequeñas de butano, propano u otro gas análogo, tienen el inconveniente de que si no se utilizan con mucha atención y con la llama baja se pueden producir quemaduras por inflamación de la pintura o barniz o por testación directa de la llama, lo que puede resultar muy perjudicial en la madera cuando se pretende recuperar su aspecto original (11). Menos peligroso es el uso de las pistolas de aire caliente (12), que se encuentran en el mercado con distintas potencias (1.000,1.600 y 2.200 W). Existen aparatos muy sofisticados con selección electrónica que permite elegir entre temperaturas desde 100 a 600 °C y con dos intensidades en el flujo de aire. Las pistolas de aire caliente se colocan a unos 2 cm de la superficie que hay decapar y se dirigen en una dirección y en otra regularmente (pero no en abanico, ya que no reparten uniformemente el calor en toda la superficie) hasta conseguir que la capa de barniz o pintura se reblandezca; ahora es el momento de arrancar la pintura o barniz con los instrumentos ya citados de arranque. Los residuos se arrancan con cepillos de cerdas metálicas (15,16) de lipo manual o con discos de cerdas acoplados a una máquina universal (13). Estos tres instrumentos no suelen utilizarse sobre la madera salvo en el caso de que se quiera conseguir deliberadamente un rebajo de la madera blanda y resaltar el veteado oscuro. La muela de hojas abrasivas (14) sirve para obtener el apurado sobre superficies planas, del mismo modo que los discos abrasivos blandos y duros (6), que requieren mucha seguridad en su manejo para no ocasionar daños sobre los materiales que no sean rígidos. Al menor 11-12 descuido se ocasionan profundas depresiones circulares en la madera. En superficies planas de madera resulta mejor la lijadora orbital rectangular o el disco plano con articulación cardan acoplado a la máquina universal. , En el comercio se ofrece una gran gama de hojas abrasivas de varias granulaciones y diversas clases de material abrasivo (7), cuyo soporte puede ser papel (lavable o no) o tela. La granulación se indica mediante unos números que van desde el 32, de grano basto, hasta el 400, de grano muy fino, con sus correspondientes gradaciones intermedias. Lo corriente es emplear una granulación entre 40 y 160. Además de las grandes hojas que hay que recortar a medida, se hallan hojas rectangulares y discos que se adaptan a las máquinas convencionales. Finalmente, para casos muy localizados, en tallas, rincones y molduras, cabe recurrir a formones (9) y a gubias (10) para conseguir eliminar restos de barnices o de pinturas recalcitrantes. Los cepillos de cerdas blandas (8) se emplean para eliminar polvillos en general, especialmente en los sitios profundos.

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