Preparación del techo para ser reparado

Preparación del techo.
Antes de colocar las baldosas se inspecciona el techo para detectar los de fectos que pudieran existir, teniendo en cuenta que habrá que rellenar las grietas y las desigualdades. Por otra parte, si no se determina el origen de estas imperfecciones antes de colocar las baldosas, se corre el riesgo de poner aún más en evidencia los defectos, lo que obligaría, en consecuencia, a multiplicar el trabajo.
Los techos de yeso a base de encañizados suelen ser antiguos; por tanto, las modificaciones debidas al asentamiento de la construcción ya habrán acabado. Las fisuras rellenadas y pintadas son un signo evidente de que cualquier actividad estructural ha terminado ya. Las grietas recientes superiores al grosor de un cabello indican que la construcción sigue asentándose; no conviene, pues, recubrir la superficie para no disimular grietas que son reveladoras.
Otro problema es el que se presenta cuando el yeso pierde su agarre, es decir, cuando carece de la adherencia que le proporciona el encañizado. Si el problema afecta a superficies reducidas, se podrán reparar retirando el yeso muerto y reemplazándolo, así como el soporte en el que se asienta, por un fragmento de panel de yeso o realizando un nuevo escayolado liso.
Una vez desprendidos el yeso y el encañizado del techo o de las vigas, se podrá restablecer el techo revisando la parte que aún se mantenga en buen estado.
Esta operación requiere una cuidadosa ejecución, pues un encañizado o entablado que no se repare bien producirá nuevos deterioros en el techo. Se usarán arandelas para repartir la carga alrededor del punto de fijación o suspensión del techo. Se rellena después de realizar la fijación. Se emplearán tirafondos de acero inoxidable o cromados para evitar la aparición de herrumbre.
Si con este método no se logran buenos resultados, habrá que rehacer el techo. Las grietas presentan menos problemas que los abolsados. Las más importantes se aparejarán después de haber eliminado el yeso muerto y todas aquellas partes que se desmenucen fácilmente. Las grietas muy finas se podrán dejar tal cual.
El revestimiento existente tiene que ser capaz de mantener las baldosas; por tanto, conviene conservarlo en buen estado y hacer las reparaciones necesarias. Se eliminarán las partes de pintura que no ofrezcan buen agarre y cualquier otra zona que ofrezca dudas al respecto.
Los antiguos enjalbegados con cal suelen presentar problemas importantes, por lo que es mejor eliminarlos. Para ello se frotan las superficies con un trapo viejo y se mojan y se humedecen reiteradamente con agua limpia y con trapos secos.
Para que la cola actúe correctamente, se rayan las viejas pinturas con un papel de lija de granulosidad basta.
La pared opuesta a la puerta principal de la pieza suele albergar la campana de la chimenea, la cual determinará el punto de partida de una colocación simétrica.

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