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Colocación de un racor por compresión

Para colocar un racor por compresión es preciso disponer de un tornillo de banco sólidamente fijado, dos llaves graduables y un bote de pasta para juntas o bien un rollo de cinta de teflón.
Los extremos de los conductos que se deben empalmar tienen que carecer de rebabas, hallarse desengrasados y limpios y con sus bordes ligeramente biselados. Se insertan las hembras y luego los anillos de presión en los tubos. Los anillos se colocarán aproximadamente a unos 12 mm del borde del conducto. Si se emplea pasta para juntas hay que untar el fileteado interior de las tuercas antes de colocar los anillos en los tubos.
Se colocan haciendo tope con el racor de unión y a continuación se atornillan las tuercas con la mano, procurando que los anillos de presión se mantengan en su posición. Se untan previamente los fileteados del racor con pasta de juntas o se aplica la cinta de teflón.
A continuación se dan una o dos vueltas suplementarias a cada tuerca valiéndose de una llave y reteniendo la otra parte del racor con otra llave. Los anillos de presión quedan comprimidos entre las tuercas y el elemento de unión, garantizando así la perfecta hermeticidad del conjunto. No hay que apretar exageradamente las tuercas para no dañar o forzar el paso de rosca. Conviene limitarse a las recomendaciones que al efecto proporcionan los fabricantes.

Los diferentes tipos de racores por compresión.
Se hallará un amplio abanico de accesorios en el comercio para realizar una instalación por medio de racores de compresión. Para los trabajos corrientes de fontanería es preferible limitarse, siempre que sea posible, a los codos y a las tes. Si se presenta el plan de la instalación al proveedor de material de fontanería, éste podrá aconsejar y sugerir algunas mejoras o bien suprimir trabajos inútiles.

Empalme de tubos de cobre

Cómo se realiza el empalme.

El empalme de tubos de cobre se puede hacer usando racores especiales por compresión o bien mediante soldadura.
Los racores para soldar son más baratos que los racores de rosca y ofrecen un acabado más limpio, pero su colocación exige mucha más atención en el trabajo y además es necesario saber usar el soplete.
Los racores por compresión ofrecen la ventaja de una más cómoda utilización. Los racores rectos se presentan en dos tipos: los de cuello retornado y los que se aplican por compresión. Los bricoladores raramente utilizan el primer tipo, ya que se necesitan unos útiles especiales para conformar el extremo del tubo para cada diferente diámetro. En cambio, con el segundo sistema, si bien requiere la intervención de más piezas, se consigue una hermeticidad perfecta. Por otra parte, se desmontan fácilmente, lo que supone una gran versatilidad de uso tanto para el montaje como para el desmontaje.

Fontaneria, los racores rectos

A. Los racores rectos por compresión para el empalme de tubos de cobre son de dos clases. En la parte superior se representa el de compresión propiamente dicho. En la parte inferior el de borde retornado, a) tuerca; b) racor de unión; c) y di anillo bicónico de presión.

Los racores rectos, las tes, las cruces y los codos constituyen las cuatro grandes familias de las diferentes clases de racores por compresión. Hay algunos que pueden estar provistos además de una llave de paso, de un purgador o de un registro de vaciado. Estos racores sirven generalmente para empalmar los tramos entre sí y proporcionar/es el sentido que convenga según el contorno. La forma de los racores influye en la buena circulación del agua.
El doble codo de 90°, por ejemplo, se utiliza cuando la presión permanece constante en las dos canalizaciones que se empalman. Su función es diferente de la de la T, igual que asegura el empalme con un conductor secundario, como la alimentación de una máquina de lavar.
El agua avanza por el camino más fácil, es decir, sigue los conductos de baja presión y de mayor diámetro. El empleo de las tes de reducción (que sirven para empalmar conductos de diámetro diferente) garantizarán un flujo regular, sin sacudidas, en el recorrido general del circuito.
Los purgadores de aire y los grifos de vaciado se acoplan a las instalaciones de calefacción central con circulación de agua caliente. Por lo tanto no será difícil hallar este tipo de racor, Siempre se podrá colocar una llave de paso al principio de cualquier derivación importante del circuito general, con lo cual se logrará aislar dicho ramal cuando se tenga que realizar una intervención en el mismo.

Como manipular tuberías de cobre

Tuberías de cobre.
1 Se desenrolla una parte del tubo, enderezándolo a medida que se despliega. Las tuberías de gran diámetro solo se encuentran cortadas a medida.
2 Se toman las medidas necesarias para cada tramo de la instalación. Se marcan las referencias con un lápiz graso o con un clavo o un destornillador.
3 Se utilizará una sierra de arco para metales, con clientes medianos; un corte limpio y recto es indispensable para lograr un empalme eficaz.
4 Se eliminan las rebabas con ayuda de una navaja. Se procederá con precaución para no herirse con las virutas de cobre.
5 Se pule la parte externa del extremo del tubo con una lima plana. Si se trata de un tubo de pequeño diámetro se procurará no deformar el corte.
6 Se eliminan las rebabas interiores del tubo mediante una lima redonda o de media caña. A continuación se limpia cuidadosamente el extremo del tubo.
7 Si se utiliza un cortatubos, se colocará el tubo dentro del encaje; el trazo quedará enfrentado al rodel de corte; luego se apretará ligeramente.
8 Se aprieta mientras se va girando el instrumento; así se lograrán incisiones cada vez más profundas hasta conseguir el total seccíonamiento.
9 Se limpian las asperezas y se rectifica el reborde del corte mediante un instrumento especial para eliminar las rebabas.
10 Se aplica la pasta de juntas en el fileteado interior de la tuerca y en la parte exterior del racor de unión para asegurar una perfecta estanqueidad.
11 Después de haber deslizado la tuerca y el anillo de presión en el tubo, se introduce éste tanto como sea posible en el racor de unión.
12 Se apretará ligeramente la tuerca con la mano asegurándose que el tubo ha quedado bien encajado en el interior del racor.
13 Se da una vuelta completa o dos como máximo a la llave sin forzar la rosca (seguir las instrucciones del fabricante).

Corte de los tubos de cobre

Para cortar un tubo de cobre se emplea normalmente una sierra para metales de dientes medianos, sujetando el tubo entre las mordazas de un tornillo de banco o de un banco de trabajo. La sección debe ser hecha de manera limpia y lo más recta posible.

Si se tienen que realizar varios cortes resultará mucho más práctico adquirir un cortatubos; con éste se logran cortes perfectos. Sólo es desaconsejable su empleo para seccionar tubos de diámetro muy reducido, pues en este caso se pueden producir desviaciones y cortes irregulares.
Tanto si se emplea una sierra como un cortatubos, es preciso limpiar las rebabas internas y externas en los extremos cortados, ya que éstas podrían ocasionar una mala circulación del agua y provocar remolinos, además de dificultar el empalmado, dando lugar a la producción de fugas.
Se emplea una lima plana para limpiar el borde exterior. Si no se logra un acabado muy definido, se vuelve a cortar el tubo. Las rebabas interiores se eliminan utilizando una lima redonda o de media caña.

Una vez eliminadas todas las asperezas, se bisela ligeramente el extremo del tubo. A continuación se limpia cuidadosamente dicho extremo como lana de acero o cpn una carda.
Se cortan los tubos y se efectúan los trabajos de acabado antes de proceder al empalme del tramo siguiente para evitar las pérdidas de tubería y prevenir los errores de medición.

Tuberías de cobre

Tuberías de cobre.
• Manipulaciones del tubo de cobre.
• Corte y preparación del tubo.
• Empalme sin dificultades mediante racores por compresión.

El cobre es hoy día uno de los materiales más utilizados para conductos de fluidos. Los tubos de cobre ofrecen más posibilidades de trabajo y mejores soluciones a la hora de su instalación que las antiguas cañerías de plomo. Gracias a este nuevo tipo de tuberías la sustitución o la ampliación de una instalación se halla al alcance de cualquier bricolador habituado a los trabajos de corte, doblado y empalme.
El cobre ofrece una serie de ventajas importantes que han motivado la extensión de su empleo pese a su elevado precio. No se oxida, puede ser utilizado tanto para agua caliente como para fría y es lo suficientemente maleable como para poderlo doblar, adaptándolo al contorno de ángulos entrantes y salientes. Por otra parte, y con otra técnica diferente a la aquí descrita (mediante soldadura), puede emplearse también para conducción de gas. Junto con el cobre empieza a usarse también el tubo de plástico, pero aquél no puede ser suplantado por éste en todas las aplicaciones.
Los tubos de cobre utilizados en fontanería doméstica son de varios diámetros: 4/6, 6/8, 8/10, etc., hasta 20/22 mm e incluso más gruesos (el primer número indica el diámetro interior y el segundo el exterior). Entre los más utilizados se hallan los de 14/16, empleados para alimentación de grifos de lavabo y fregadero, así como para máquinas de lavar.
Por regla general, la colocación de conductos de cobre en una instalación existente no presenta grandes dificultades, salvo si el empalme se tiene que efectuar con antiguas cañerías de plomo o de acero. Sin embargo, y debido a los riesgos que pueden representar ciertas intervenciones en algunos circuitos de agua, es conveniente solicitar el consejo y ayuda de un fontanero (instalador autorizado) antes de actuar.

Herramientas.
Generalmente, todo bricolador habituado a este tipo de trabajos suele disponer de la mayoría de herramientas necesarias para llevar a cabo las tareas más corrientes en fontanería. Sólo algunas operaciones requieren el uso de algunos instrumentos especiales. Naturalmente se tendrá necesidad de una sierra para metales, de una cinta métrica de acero de 2-3 m, de una llave graduable, de limas y de viruta de acero.
El empalme de tramos rectos en ángulo se puede realizar mediante el uso de racores, de los que existe una amplia gama (fig. B); esta operación result; mucho más fácil que doblar un tubo Pese a ello, el doblado no resulta una operación muy difícil, pero se requiere el uso de una lamparilla para lograr resultados aceptables. (Del doblado por medio de calor se hablará más adelante.) También se puede recurrir al empleo de elementos prefabricados, pero el precio de éstos resulta muy elevado y es aconsejable reservarlo para trabajos de pequeñas extensiones.

Medida de los tubos.
Es conveniente levantar un plano a escala si no se dispone de un plano previamente realizado con ocasión de otra obra para calcular la longitud de los conductos. Para tomar medidas se emplea la cinta métrica flexible, pero si el recorrido es muy sinuoso, es preferible ayudarse con un alambre.

Tipos de calefacción de agua caliente

Cierre del agua caliente.
Cualquiera que sea el modo de producción, el agua caliente que llega a los grifos procede de la parte superior del calentador, puesto que circula, tal como ya se ha dicho, por el principio del termosifón. Así pues, cuando se interrumpe la alimentación de agua fría del calentador queda bloqueada igualmente la producción de agua caliente. Generalmente suele haber una llave de paso en la entrada de agua fría del calentador o bien en un punto intermedio del conducto, entre la entrada y el depósito de agua fría. Antes de cerrar esta llave hay que comprobar si se ha detenido el mecanismo de calefacción.

Calefacción central por agua caliente.
En las instalaciones antiguas de calefacción central, el agua calentada en la caldera alimentaba indistintamente los radiadores de calefacción y los circuitos de consumo doméstico. Esta clase de instalación resulta actualmente poco económica. Por otra parte, los riesgos de obstrucción por sarro son mucho más considerables.
En las modernas instalaciones la calefacción de los locales y la producción de agua caliente para uso doméstico suelen ser independientes. Tanto el agua de calefacción que alimenta los radiadores como el agua de recalentamiento que llega al calentador son suministradas por la caldera, pero utilizan circuitos distintos. Una bomba acelera la circulación del agua, lo que permite que los radiadores se calienten más rápidamente. Esta bomba permite realizar economías importantes.
Este tipo de instalación dispone igualmente de un vaso de expansión. Este viene alimentado en algunos casos por el depósito, pero en la mayoría de los casos se empalma directamente con la columna ascendente de agua, consiguiéndose así un circuito de agua de calefacción independiente.

Radiadores y sistemas de tuberías.
Las tuberías que alimentan los radiadores pueden corresponder a dos sistemas diferentes: monotubos o bitubos.
En el sistema monotubo el agua de calefacción que alimenta los radiadores y el agua enfriada que sale de ellos utilizan el mismo conducto. No obstante, al final del circuito se mezclan el agua caliente y la fría y el último radiador recibe una alimentación tibia, incluso cuando la caldera funciona al máximo de su régimen. En el sistema bitubo el agua enfriada que sale de los radiadores no puede mezclarse con el agua caliente que penetra en ellos. Por consiguiente los radiadores se calientan más rápidamente y su temperatura se mantiene en un valor constante.
El diámetro de los conductos de entrada y de salida de los radiadores depende de la clase de aparato. En un sistema monotubo el agua de calefacción que sale de la caldera emplea una tubería de 28 mm; ésta se reduce a 22 mm en cada derivación y luego a 15 mm para la alimentación de cada uno de los radiadores. En el sistema bitubo el diámetro de 15 mm sirve para la alimentación del primer radiador y luego para el resto del circuito.

Como reparar fugas de agua

En caso de fuga.

Lo primero que hay que hacer si se declara una fuga o bien revienta una tubería es interrumpir la entrada de agua lo más cerca posible del punto donde ha ocurrido la avería.
Conducto o grifo de agua caliente: Se cierran los aparatos de calefacción y la alimentación de agua fría del calentador o de la caldera.
Conducto o grifo de agua fría: Si no hay una llave de paso auxiliar entre el lugar dañado y el depósito, se obstruye la salida de agua fría mediante un tapón de corcho sujeto en el extremo de una varilla de madera (fig). Si esto no se consigue se cierra la entrada de agua fría del depósito bloqueando el flotador mediante un taco de madera o bien un listón colocado a lo largo de la cisterna (fig). A continuación se abre un grifo de la bañera o del lavabo para que se vacíe el depósito.
En el jardín: Siempre que sea posi ble, se cerrará la llave de paso.

Grifo de agua fría del fregadero: Si el conducto de alimentación es independiente del que va al depósito se cierra la llave de paso.
En el caso de que el depósito de agua fría pierda: Si el depósito es de metal, lo más probable es que haya sido atacado por la herrumbre. Después de vaciar el depósito y fijar el flotador para evitar la entrada de agua, se realiza un agujero y se introduce en el mismo un tornillo con su correspondiente hembra y una estopada, o bien arandelas elásticas (fig).
En caso de fuga de una tubería de plomo: Se coloca un trozo de madera de cerilla en la fisura, se frota con una vela y luego se envuelve el tubo con cinta autoadhesiva resistente (fig). Esta operación no es más que un arreglo provisional para salir del paso y mientras dure se procurará dejar entreabiertos los grifos que se alimentan del conducto para que no ofrezcan resistencia a la presión.

A. Se puede reparar una fuga producida en un depósito metálico empleando ui tornillo y una tuerca e intercalando una junta elástica para asegurar la estanqueida
B. Para reparar provisionalmente una fuga en una tubería de plomo, se introduce u trozo de madera de una cerilla en la raja, se recubre con cera y se envuelve la par, afectada con cinta adhesiva resistente.

Calefacción de agua en las instalaciones domésticas

La producción de agua caliente.
La calefacción de agua en las instalaciones domésticas se realiza de dos maneras: directa o indirectamente.
En el primer caso el agua fría se caldea utilizando un medio energético (caldera de combustibles diversos, resistencia eléctrica), y el elemento calefactor alimenta directamente todos los grifos de agua caliente.
En el secundo caso el agua caliente, procedente de una caldera, calienta a su vez el agua fría. En este caso existen dos circuitos de agua diferentes y el calor se transfiere del uno al otro gracias a un intercambiador o serpentín.
Casi todas las instalaciones de producción de agua caliente emplean un calentador en forma de cuba de acero, convenientemente aislada para que mantenga la temperatura alcanzada. Al consumir agua caliente penetra en el depósito agua fría, produciéndose un descenso de la temperatura; un termostato vuelve a poner en acción el sistema calefactor, que en estos casos suele ser casi siempre eléctrico.

La calefacción directa de agua.
Tanto si la calefacción se produce de manera directa como indirecta, el agua contenida en el calentador circula según el principio de un termosifón: el agua caliente asciende por sí misma cediendo paso al agua fría; ésta, al volver a calentarse, reemprende el circuito ascendente.
En un sistema de calefacción directo el agua fría procedente del depósito penetra en el calentador por la parte inferior. Si éste dispone de un equipo de resistencia eléctrica, el agua se calienta rápidamente y a continuación se dirige hacia los puntos de consumo doméstico.
Cuando el calentador está unido a una caldera y se emplea solamente como depósito, el agua fría regresa hasta la caldera penetrando en ella por la parte inferior, se recalienta y se dirige al termo, donde queda almacenada o bien va a parar por la parte superior a los diferentes conductos de alimentación de agua caliente del circuito.

Los sistemas de calefacción directa del agua presentan un inconveniente importante: cuando el agua se ha calentado a más de 50-80° C se produce, en el caso de aguas muy calcáreas, gran cantidad de sarro que acaba obturando las cañerías. Es preciso procurar no calentar el agua a más de 60° C y poner un suavizante en el depósito de agua fría que alimenta el calentador para evitar los riesgos de las incrustaciones.

La calefacción indirecta.
Para comprender cómo funciona un sistema indirecto de calefacción de agua es preciso distinguir claramente los dos circuitos diferentes de que se compone.
Uno de ellos transporta el agua caliente destinada a alimentar los grifos mientras el otro está destinado a la calefacción. En una casa dotada de calefacción central con circulación de agua caliente, este segundo circuito es el que alimenta los radiadores.
El agua del primer circuito procede directamente del depósito y llega a la base del calentador. Allí se calienta por contacto con el segundo circuito (por medio del intercambiador), asciende desde el calentador y responde a las necesidades de agua caliente doméstica.
La caldera se halla al principio del segundo circuito; ésta viene alimentada con agua fría procedente del depósito o bien por medio de una cisterna anexa, conocida como vaso de expansión. Una vez calentada el agua, ésta se dirige al calentador (y eventualmente a los radiadores). Una vez ha cedido el calor, el agua retorna a la caldera para volver a ser recalentada.
El agua del segundo circuito no suele renovarse, cosa que reduce los riesgos de incrustaciones y de producción de sarro, pues solamente libera precipitaciones calcáreas durante su primer paso.

El vaso de expansión.
Un vaso de expansión desempeña un papel importante en un sistema de calefacción indirecta: garantiza la independencia de los dos circuitos de agua caliente.
La alimentación del vaso de expansión de agua fría se realiza por medio de un conducto empalmado directamente a la columna ascendente de suministro de agua. El llenado viene regulado por una válvula con flotador. Este sistema bloquea automáticamente la alimentación de agua fría de la caldera cuando se produce una fuga en el circuito de agua de calefacción.
En un sistema de calefacción directo basta con una sola red de cañerías que una la salida del agua caliente procedente del calentador (o de una derivación procedente del circuito de agua caliente) a la parte superior del depósito de agua fría.

Cómo funciona el circuito de agua en casa

Los secretos del circuito de agua.
Cómo funciona el circuito de agua en casa. Cómo se pueden realizar los trabajos de fontanería habituales, tanto si se trata de mantenimiento como de reparaciones.

Las instalaciones de un circuito de agua varían mucho de una región a otra e incluso de una casa a otra. Hay servicios sanitarios que pueden estar alimentados por un depósito de agua situado en la parte alta (como en el ejemplo de la casa unifamiliar que se presenta aquí) o bien estar alimentados directamente por agua a presión procedente de la red urbana con o sin reductor de presión.

La mayor parte de las instalaciones que aseguran la alimentación de agua, así como su distribución y evacuación, varían mucho de una casa a otra. A pesar de ello todas las instalaciones obedecen a unas mismas reglas básicas y el bricolador puede salir del paso fácilmente en cada caso.

La alimentación de agua.
La alimentación de la casa se efectúa a través de un ramal de una canalización empalmada en la red general de distribución de la ciudad. Esta red puede alimentar exclusivamente nuestra casa o bien puede estar compartida con varios vecinos. De todos modos la entrada del agua viene regulada por una llave de paso emplazada en los alrededores de la casa o dentro de la misma.
Procedente de la llave de paso llega hasta la casa un conducto de suministro que, mediante una o varias columnas de subida, se reparte en los diversos pisos o apartamentos, cada uno de los cuales cuenta a su vez con otra llave de paso. Esta suele estar colocada en un lugar al aire libre, cerca de la zona donde se produce mayor consumo de agua (cocina, cuarto de baño, etc.) También puede hallarse emplazada debajo de una escalera general, o en la entrada o vestíbulo de una casa de varios vecinos.

El depósito de agua fría.
En algunas casas la entrada del agua alimenta directamente el fregadero de la cocina y luego se encamina a un depósito situado en la parte alta; la columna ascendente del agua sube sin dificultades debido a que el suministro se produce a una considerable presión. En algunos casos la alimentación es directa, de manera que se puede prescindir del depósito. Este es el procedimiento que se suele emplear hoy día en las ciudades; tiene el inconveniente de que, si se produce una interrupción o una avería en la red urbana, los consumidores se quedan sin suministro hasta que se haya restablecido éste o bien se haya efectuado la reparación de la avería. Con los depósitos, en cambio, cabe siempre la posibilidad de disponer de una reserva de agua. Por ello en algunas viviendas se han instalado depósitos auxiliares de material plástico.
Los depósitos reciben el agua directamente de la red urbana y su llenado viene regulado por una válvula dotada de un flotador que cierra automáticamente el paso una vez es alcanzado el nivel establecido.
Una llave de paso situada en la salida del depósito sirve para cortar el suministro a la vivienda en caso de tener que proceder a una reparación o a una intervención en el circuito interior de la casa.