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Blanquear madera

Blanquear la veta de la madera.
Con cepillo y veladura.
¿Cómo se consigue que la madera quede de su color natural, pero con la veta blanquecina?

Esta técnica es muy sencilla, pero requiere una madera que tenga la veta marcada. El pino puede servir, pero los mejores resultados se obtienen con maderas (o tableros chapados) de roble, castaño o fresno, cuya veta tiene mucho relieve. No podrás conseguir este acabado con maderas de haya, chopo, limon-cillo, etc., que apenas tienen veta.
• El primer paso es frotar la veta con un cepillo de púas de latón, sin presionar demasiado, para abrir las grietas por las que se meterá la pasta. Después, aplica una mano de tapa-poros sobre la madera para proteger el poro y frota con lanilla de acero para suavizar la superficie.
• La pasta blanca se hace mezclando una lata de cera incolora (licuada al baño María) con un tubito de pintura al óleo blanca. Mezcla bien y deja enfriar. Después, aplica la pasta abundantemente sobre la madera, presionando bien, y retira el exceso antes de que se seque. Transcurrida una hora, saca brillo a la superficie con un paño limpio y sin insistir demasiado.
1. La madera debe frotarse en el sen-tido de la veta con un cepillo de metal para abrirla y que penetre la pasta. Aplícala después con un paño, apretando bien.
2. Antes de que se seque, retira el exceso con un paño. Si te cuesta, “mancha” el paño ligeramente con un poco de cera incolora.
3. Transcurrida una hora, saca brillo a la cera con un paño limpio. No frotes demasiado para no retirar la pasta que se ha introducido en la veta.

Decapante para pinturas

Ya sea mediante una llama reducida o simplemente con aire caliente se consigue eliminar recubrimientos en grandes superficies, lo que hace innecesario el empleo de productos químicos mucho más caros. Las lamparillas de soldar que emplean gas butano o las boquillas que se acoplan a las bombonas pequeñas de butano, propano u otro gas análogo, tienen el inconveniente de que si no se utilizan con mucha atención y con la llama baja se pueden producir quemaduras por inflamación de la pintura o barniz o por testación directa de la llama, lo que puede resultar muy perjudicial en la madera cuando se pretende recuperar su aspecto original (11). Menos peligroso es el uso de las pistolas de aire caliente (12), que se encuentran en el mercado con distintas potencias (1.000,1.600 y 2.200 W). Existen aparatos muy sofisticados con selección electrónica que permite elegir entre temperaturas desde 100 a 600 °C y con dos intensidades en el flujo de aire. Las pistolas de aire caliente se colocan a unos 2 cm de la superficie que hay decapar y se dirigen en una dirección y en otra regularmente (pero no en abanico, ya que no reparten uniformemente el calor en toda la superficie) hasta conseguir que la capa de barniz o pintura se reblandezca; ahora es el momento de arrancar la pintura o barniz con los instrumentos ya citados de arranque. Los residuos se arrancan con cepillos de cerdas metálicas (15,16) de lipo manual o con discos de cerdas acoplados a una máquina universal (13). Estos tres instrumentos no suelen utilizarse sobre la madera salvo en el caso de que se quiera conseguir deliberadamente un rebajo de la madera blanda y resaltar el veteado oscuro. La muela de hojas abrasivas (14) sirve para obtener el apurado sobre superficies planas, del mismo modo que los discos abrasivos blandos y duros (6), que requieren mucha seguridad en su manejo para no ocasionar daños sobre los materiales que no sean rígidos. Al menor 11-12 descuido se ocasionan profundas depresiones circulares en la madera. En superficies planas de madera resulta mejor la lijadora orbital rectangular o el disco plano con articulación cardan acoplado a la máquina universal. , En el comercio se ofrece una gran gama de hojas abrasivas de varias granulaciones y diversas clases de material abrasivo (7), cuyo soporte puede ser papel (lavable o no) o tela. La granulación se indica mediante unos números que van desde el 32, de grano basto, hasta el 400, de grano muy fino, con sus correspondientes gradaciones intermedias. Lo corriente es emplear una granulación entre 40 y 160. Además de las grandes hojas que hay que recortar a medida, se hallan hojas rectangulares y discos que se adaptan a las máquinas convencionales. Finalmente, para casos muy localizados, en tallas, rincones y molduras, cabe recurrir a formones (9) y a gubias (10) para conseguir eliminar restos de barnices o de pinturas recalcitrantes. Los cepillos de cerdas blandas (8) se emplean para eliminar polvillos en general, especialmente en los sitios profundos.

Eliminar pintura

PRODUCTOS Y UTENSILIOS PARA DECAPAR.
Para eliminar la capa de barniz o pintura que recubre otros materiales, se utilizan distintos productos, instrumentos y utensilios, asi como algunos aparatos muy simples.
Para eliminar las pinturas y barnices viejos o deteriorados, tanto sobre madera como sobre metales, se deben usar los productos e instrumentos adecuados que permiten realizar el trabajo sin dañar el objeto que se quiere remozar. Otra condición es que faciliten el trabajo. Pero, ante todo, es necesario aclarar las diferencias existentes entre barniz y pintura, términos que son en cierta manera equivalentes pero que sirven para distinguir productos diversos, aun cuando ambos coinciden en ser tratamientos superficiales de protección. El barniz es un producto transparente, constituido por una o varias resinas, un disolvente y aditivos eventuales. Al secar, queda una película dura y resistente, incolora o coloreada. Si se aplica sobre la madera, la protege y revaloriza su apariencia, evidenciando las vetas y, si procede, modificando la tonalidad.
La pintura, en cambio, es un producto opaco, no transparente, constituido asimismo por una o varias resinas, disolventes y aditivos eventuales, además de unos «pigmentos» que eliminan su transparencia. Su aplicación sobre cualquier superficie, además de protegerla disimula su aspecto original. El decapado es una operación que permite eliminar el barniz o la pintura, si bien suelen haber productos y sistemas más aptos para uno que para otro de estos tratamientos.
Consejos.
Tener en cuenta que algunos de esto productos son cáusticos y que hay que manejarlos con cuidado y tomando las precauciones adecuadas. Por ejemplo, utilizar guantes gruesos (los de jardinería sirven perfectamente).
No dejar estos productos al alcance de los niños.

Sacar pintura de madera

Acción por calor.
■ El método tradicional de aplicación de calor consiste en la aproximación de la llama, no muy potente, de un soldador. En este caso se requiere un gran dominio del instrumento, ya que si la llama entra en contacto con la pintura reblandecida ésta se inflama y tuesta el soporte.
■ Sin embargo, el procedimiento mejor y más efectivo es la proyección de aire caliente mediante aparatos especialmente concebidos para este fin, análogos a un secador, pero con una capacidad mayor.

Pintura decorativa en madera

CUANDO EL DETERIORO ES TOTAL.
En el caso de que la pintura vieja se encuentre agrietada, quebrada, ampollada, con descascaramientos amplios, lo más probale es que toda la superficie se encuentre degradada y sea necesario quitar toda la pintura anterior.
MÉTODO 1.
En seco. Espátula, lana o viruta de acero, lija. Es el método más limpio pero no siempre sale toda la pintura. Después de lijar, el enduído o la masilla pueden devolverle buena apariencia.
NÉTODO 2.
Calor. Con un soplete de gas o una pistola de calor (parece un secador de pelo pero mucho más potente) se va calentando la pintura hasta que se empasta y se recoge con la espátula. Inconveniente: el humo que se desprende suele ser muy molesto y si se trabaja con soplete hay que tener cuidado de no quemar la madera.
MÉTODO 3.
Usar removedor. Actualmente existen varias marcas que ofrecen un removedor gelatinoso que en cierta medida facilita su aplicación pero, como siempre, el inconveniente mayor estriba en el enjuague ya que son muy cáusticos y deben ser eliminados totalmente antes de pintar.
Un pincel viejo para aplicar el gel. El método sirve tanto para madera como para hierro.
La espátula saca la pintura como si fuera manteca. Habrá que enjuagar muy bien.
MÉTODO 4.
Lavar con soda cáustica. Esta sustancia se disuelve de a poco en agua caliente en proporción de 1 kg en 6.litros. Se debe trabajar con guantes de goma y antiparras. Se aplica con cepillo de plástico duro, con mango largo para evitar salpicaduras. Una vez que está mojada toda la madera, se deja actuar unos minutos y la pintura vieja se desprenderá fácilmente con una espátula o bien escobillándola con una escoba de paja recortada. El enjuague es la par-te fundamental del trabajo: mucha agua limpia y escoba por todos los vericuetos. No debe quedar ni el más insignificante vestigio del cáustico pues estropearía el trabajo final.
Casi seguro que si llegó a este punto de la tarea y la madera es buena, tendrá fuertes deseos de rescatar el valor de las vetas y no taparlas con pintura. Su elección será el barnizado.

Tecnicas de pintura sobre madera

Albañilería y pintura.
Más de pintura sobre madera.
EL REPINTADO.
Si no hay partes sueltas o ampolladas y la adherencia de la pintura vieja es buena, bastará con lijar toda la superficie a pintar y limpiar con un trapo y aguarrás (apenas húmedo). Luego, aplicar la primera mano del esmalte sintético elegido. Pasadas 6 a 8 horas, lijar nuevamente con lija fina para romper el brillo y volver a pintar. A veces, entre mano y mano suele haber desprendimientos de la pintura vieja porque la nueva “tira”. En estos casos hay que rasquetear con la espátula, masillar o enduir, dejar secar y lijar bien hasta que quede parejo el parche con el resto. Conviene repasar estos lugares con una pincelada de esmalte, para que tome color y se igualen las texturas. Después de un par de horas pintar todo.

Cursos de pintura sobre madera

Tras elegir el tono de pintura base, que ha de ser verde, azul o gris, pintaremos la totalidad del mueble.
Cuando la pintura esté seca empezaremos a transferir las flores elegidas con la ayuda del papel de calcar.
Para no apoyar la mano en la zona pintada y para evitar pintar a pulso con peligro de que el trazo salga irregular, fabricaremos el sistema que se ve en el dibujo.
Parte del proceso terminado a falta del ornamento central.
Varios modelos de dibujos a tamaño natural para sacar plantilla. En caso de una superficie mayor se puede ampliar proporcionalmente.
Motivos para la decoración de cenefa y esquina a la izquierda. Abajo ta decoración central forma un fantástico conjunto floral. Tanto el uno como el otro se pueden ampliar a la proporción más adecuada al mueble que vayamos a decorar.
Sin duda la parte más atractiva y significativa del mueble la constituye la puerta. Aquí la podemos ver en su fase terminal completamente pintada.

Tecnicas para pintar madera

A los efectos de lograr seguridad en el trazo, se podrá apelar al uso de un pequeño soporte que se improvisará con una tabla apoyada sobre unos libros, tal y como se muestra en el dibujo. Es aconsejable antes de hacerlo sobre el mueble u objeto elegido, practicar sobre papel.
Estas indicaciones son válidas también para las guirnaldas en las que la ejecución se comenzará siempre por la parte gruesa con el pincel firmemente apoyado, y se irá levantando a medida que se llegue al final Terminada ¡a pintura, ya podemos comenzar con el trabajo que hará de nuestro mueble una pieza antigua. Debemos para ello tener presente que los muebles que han llegado hasta nosotros tienen una antigüedad promedio de 150 años, por consiguiente los colores no pueden lucir vivos como lo hacen los nuestros en este momento. Para lograr este efecto de pátina antigua, una vez que esté acabada la pintura y con la ayuda de un pincel, que usaremos sólo para esto, pasaremos por el mueble en espacios no mayores de 0,50 cm x 0,50 cm, de ” betún de Judea”. Lo dejaremos unos 10 minutos y al cabo de ellos y con la ayuda de un paño seco quitaremos el exceso. En el caso que esté un poco espeso lo aligeraremos con unas gotas de aguarrás que esparciremos sobre el paño. ¡El cambio es increíble! En solo 10 minutos lo hemos envejecido 150 años.
Si ya está a nuestro gusto en cuanto a la cantidad de años que le hemos elegido, dejaremos que se seque bien, unas 24 horas y entonces es cuando y de acuerdo al uso que finalmente se hará de él decidiremos el acabado final. Es recomendable la disolución de la pintura con agua al 50 %. Es fácil pasarla con una brocha mediana y plana, seca rápidamente y otorga un brillo suavemente satinado y natural. Pero en el presente caso dado que la puerta abatible de la biblioteca será una mesa, y que por consiguiente el uso será más intensivo, es aconsejable dar una mano de laca o barniz satinado, transparente. Una vez seca pulir con lana de metal fina tipo Virulana) y dar una segunda mano.

Pintura decorativa sobre madera

Una vez acabada y seca la pintura base elegiremos el motivo. Nosotros nos inclinamos por un motivo floral típico de la pintura campesina, inspirados en la naturaleza circundante. Así emparentamos con los motivos rurales, románticos y recargados, típicos del período Barroco que es cuando nace esta modalidad de pintura.
La puerta del mueble lleva incorporados unos ornamentos habituales de la cultura del norte de Europa. Se ha efectuado un marco que delimita el dibujo central.
Las llores que componen los ramos siempre son las mismas: amapolas, tulipanes, rosas, destacando la “Rosa de Tólz”, típica de la comarca que le otorga su nombre, muguets, girasoles y espigas de trigo. Se podría decir que con ellas se elaborarán todos los ramilletes que ornamentarán los muebles rurales de la Europa Central entre el 1700 y 1800. Para completar y muchas veces enmarcar dichos motivos, se recurría a desarrollar perimetralmente una guirnalda en la que igualmente se encadenaban hojas, flores y motivos geométricos con formas curvas de “S” o “C”, colocadas tanto hacia la derecha como hacia la izquierda , verticales u horizontales. ¡Ya lo tenemos! Es un ramo grande en un pequeño jarrón, otra de las características de este estilo. Siempre los recipientes son chiquitos. ¡Manos a la obra! El motivo principal lo transferiremos con la ayuda del papel vegetal y con el papel carbónico en la tapa principal que hará las veces de mesa de trabajo. Tendremos, con la ayuda de una fotocopiado-ra, que adecuarlo al tamaño de la superficie en la que vamos a pintarlo. En nuestro caso hay que agrandarlo.
Para realzar aun más el motivo, agregaremos alrededor una guirnalda de flores en dos colores. Para lograr un buen resultado nos vamos a valer de la cinta de papel engomado con la que trazaremos el campo. Ya hemos adaptado al tamaño adecuado el motivo. Nos disponemos a transferirlo primero al papel vegetal y desde él a la madera con un lápiz de distinto color para no dejar de calcar en ningún lado. Una vez transferidos, estamos listos para iniciar el motivo cen: tral. A efectos de lograr una mayor comodidad, una vez elegidos los colores que vamos a utilizar con la ayuda de una “huevera” colocaremos pequeñas cantidades de pintura en cada cuenco. A continuación y mediante estos diagramas se pintará cada flor siguiendo la dirección que indica la flecha. Primero con el color predominante todo el cuerpo de la flor u hoja que se está pintando, cuando éste se encuentre húmedo se iniciará el proceso de iluminar o sombrear esas luces y sombras tan típicas de la pintura rural. Se utilizará para ello el blanco para la luz y el mismo color predominante de la base, pero oscurecido con algo de negro, para las sombras. El secreto está en hacerlo en un solo trazo, con pulso firme y en lo posible sin retocarlo. Al inicio de la pincelada, ejercer una presión media sobre el objeto, en consecuencia el trazo será grueso y luego dicha presión se ira aligerando a medida que se vaya llegando a la punta del mismo, ello hará que la pincelada final sea fina.

Pintura para madera

Desde aquí vamos a intentar dar ideas y sugerencias para aprender a manejar algunas antiguas técnicas de pintura, que olvidadas en el tiempo, hoy parecen gozar de un lozano resurgir, gracias a la moda rústica o campesina, moda “retro”, que se está imponiendo en la decoración del hogar. Comenzaremos por los materiales que nos serán necesarios, y como de pintura se trata, lo primero será la propia pintura. Usaremos prácticamente en exclusiva pintura acrílicas al agua. En lo que a pinceles se refiere, estarán en directa relación con el motivo que elijamos. Desde luego, siempre habrá que distinguir entre las brochas con las que pintaremos el fondo o cuerpo de la pieza y los pinceles que usaremos para perfilar y pintar el motivo propiamente decorativo. Para este trabajo los mejores son los de pelo de marta, aunque de precio elevado. Los hay también buenos y de menor precio, de otra calidad. Igualmente permiten desarrollar un excelente trabajo. Redondos por lo menos necesitaremos tres (2, 4 y 6) y al menos otros dos planos. Sumemos a lo anterior un lápiz blando y papel de calcar especial. Esto se comprará en las casas de venta de artículos de artesanía o la librería. Además, papel vegetal en rollo, papel de lija fino y al agua, tapa-poros y disolvente universal para limpiar los útiles usados con el tapaporos. En la fase de terminación: “betún de Judea”, barniz o cera, según el trabajo de que se trate. Ahora nos abocaremos a iniciar el trabajo en particular. Se trata de una librería de madera de pino de esas que se consiguen en cualquier buena casa de bricolaje, en forma de kit. Normalmente no requieren un lijado previo y sólo debe hacerse en caso de que presenten asperezas, en alguna zona. Una vez revisada la pieza y en una habitación bien aireada debe precederse a dar una mano de tapaporos para madera. Ello nos permitirá, al tener superficies lisas, un considerable ahorro de pintura. Una vez seca esa mano de tapaporos (seguir las instrucciones del fabricante que estarán en el propio envase) conviene, con una lija fina, dar una pasada muy suavemente sobre toda la superficie. Lo que necesitamos lijar no es la madera, sino el material incorporado a ella, el tapaporos, por lo tanto, la tarea será rápida y sencilla. El polvillo que queda después del lijado, lo debemos recoger con un paño ligeramente húmedo y entonces sí, ya ¡por fin! estaremos en condiciones de dar la primera mano de pintura acrílica al agua en el color que para ello hayamos elegido. En el caso que nos ocupa, el color elegido es el “verde musgo”. Dado que en este mueble, vamos hacer un motivo centro-europeo el color verde responde no sólo a la decoración del entorno en el cual se va a colocar, sino que era habitual en el siglo XVII, momento en el que se desarrolla este tipo de pintura. Usar sólo los verdes, azulados y grises. No obstante, el color es algo a decidir de forma muy personal.