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Como hacer un múrete calado

Un múrete calado.

El aparejo calado está concebido para disponer de un múrete robusto y al propio tiempo estético. Está constituido por 7 hiladas de ladrillos espaciados entre sí un cuarto de ladrillo. Este intervalo se va reduciendo progresivamente e incluso se puede suprimir al llegar a la altura de los pilares angulares y de refuerzo.

El acabado se realiza disponiendo un sombrerete en la parte alta. Este sombrerete puede quedar sustituido por una hilada de ladrillos a soga.
Si se elige la solución del sombrerete se deben manipular los elementos que lo componen con mucho cuidado, pues son muy delicados y un desportillado rompe inmediatamente la uniformidad del conjunto. Se realizan los cortes en longitud con un cincel y un martillo; se golpeará reiteradamente en lugar de asestar un golpe fuerte que podría hacer añicos todo el elemento o romperlo irregularmente.
Se unen uniformemente y con abundancia de mortero, pero procurando no ensuciar la parte superior de los elementos, ya que las manchas de mortero húmedo resultan prácticamente imborrables. Se procurará eliminar el mortero en exceso que vaya quedando en los espacios.
Evidentemente no es fácil aplicar la cantidad exacta de mortero en cada extremo de un ladrillo, pero si se dejara el excedente en los espacios desluciría mucho el aspecto general de la construcción.

El coronamiento de un ángulo se coloca sobre los ladrillos enteros. Se le colocará un ladrillo encima para facilitar el asentamiento. Se procederá de la misma manera con los elementos del sombrerete.
Elemento de sombrerete. Se corta en sentido longitudinal con un cincel y un martillo.
Se comprobará constantemente la alineación vertical de las juntas.
Se reduce gradualmente el espacio en los extremos y en el centro de las hiladas para poder conseguir unos buenos pilares ‘ de refuerzo.
Sirviéndose de un cuarto de ladrillo se mantendrá siempre la misma separación entre ladrillos
La parte superior del ángulo queda cubierta por el coronamiento. La junta de mortero que une los elementos con este remate alcanza unos 10 mm de espesor
Los elementos del sombrerete : así como el coronamiento del ángulo deben unirse con abundancia de mortero.
Pilar terminal. Se sobreponen ‘alternativamente dos ladrillos a soga con otro a tizón combinado con dos fracciones de 3/4 de ladrillo

Construcción escalonada y construcción de un ángulo

Construcción de un ángulo.
• Se deposita una morterada en la parte interior y a lo largo de la línea de referencia procurando que ésta no quede tapada.
• Se colocan cuidadosamente los tres primeros ladrillos sobre el mortero manteniéndolos rigurosamente alineados con
respecto a las líneas de referencia de los cimientos.
• Se comprueba la horizontalidad de estos tres ladrillos con un nivel y a continuación se coloca el resto de ladrillos de la primera hilada.
• Se repite la operación en el otro lado del ángulo colocando una hilada perpendicular a la colocada anteriormente.

Construcción escalonada.
Ahora se puede proseguir la construcción del ángulo, de acuerdo con el aparejo elegido. En cada hilada se coloca un ladrillo menos hasta obtener una hilada de un sólo ladrillo en la cúspide del ángulo.
Se irá comprobando durante el montaje la verticalidad y alineación de los ladrillos y de las juntas. Se verificará asimismo el espesor de las juntas de mortero verticales. Para ello se empleará una plantilla en la que se hallen marcados intervalos regulares de 65 mm. Estos intervalos corresponden al grueso de un ladrillo (5,5 cm) más el de una junta de mortero (1 cm).
Una comprobación final efectuada en diagonal a lo largo de todas las hiladas escalonadas deberá confirmarnos la regularidad de la construcción realizada.
Después de haber montado de esta manera todos los ángulos de la construcción proyectada se podrá proceder al relleno de las paredes intermedias.
Paredes intermedias entre ángulos.
Para erigir el muro en toda su anchura será muy cómodo emplear esquineras unidas por un tendel. La tensión del tendel sirve para mantener en posición todo el conjunto (ver artículos anteriores). El tendel debe estar situado a la altura de la junta de mortero que se va a poner y sirve de guía para ir de un ángulo a otro.
En los muros de gran longitud el tendel tiende a encorvarse hacia el centro. En este caso se colocará un soporte metálico entre dos ladrillos colocados en seco.

Construccion de muros de ladrillo

1 Se hincan firmemente en el suelo dos estacas de referencia en cada ángulo de los cimientos. El tendel que los une debe quedar tenso.
2 Una vez tensado el tendel se comprueba con una escuadra si el ángulo formado por las dos alas del mismo forma 90°.
3 La comprobación del ángulo puede verificarse también con el método 3-4-5. Situando los ladrillos junto al cordel se ganará en precisión.
5 Manteniendo el nivel verticalmente contra el tendel se marca una referencia en el punto de encuentro del nivel con el mortero.
4 Se deposita directamente debajo del tendel en cada extremo de los cimientos una banda de mortero húmedo de unos 60 cm de largo.
6 Se unen las referencias. Las líneas trazadas servirán para delimitar el emplazamiento de los muros una vez retiradas las estacas y el tendel.
7 Se van depositando morteradas sobre las que se colocarán los ladrillos de la primera hilada. Se procurará no tapar las líneas de referencia.
8 Se colocan los tres primeros ladrillos. Se alinean cuidadosamente respecto a las líneas de referencia de los cimientos.
9 Antes de proseguir el trabajo y colocar otros ladrillos se debe comprobar la horizontalidad de los tres primeros colocados.
10 A continuación se puede empezar a construir el retorno de ángulo sirviéndose del nivel para comprobar la alineación y la horizontalidad.
11 Se va suprimiendo un ladrillo sucesivamente en cada hilera hasta que sólo quede uno en la cúspide del ángulo construido.
12 Se comprueba el escalonado de las hiladas sucesivas. De ello dependerá la buena disposición de las juntas y de toda la construcción.

Los ladrillos

Los ladrillos.
La mayoría de ladrillos están hechos a base de tierra arcillosa o de silicato de calcio. Existen otros elementos constructivos fabricados a partir de cemento, de restos de cerámica, de escorias y otros productos mezclados. Estos diferentes métodos de producción dan origen a toda una gran variedad de ladrillos o de piedras artificiales de las que existen variantes en cada región o comarca. El mejor sistema de clasificar los ladrillos consiste en repartirlos en función de su utilización:

El ladrillo común. Es el ladrillo que se emplea tanto para la construcción de muros interiores y exteriores, especialmente para estos últimos, a los que se piensa aplicar posteriormente una capa de revoque, ya que los ladrillos comunes no ofrecen por sí solos un buen acabado y tampoco son muy resistentes a las inclemencias del frío. No deben utilizarse para grandes recubrimientos desnudos.
El ladrillo para obra vista. De un precio mucho más elevado que el común, sustituye al anterior en aparejos al desnudo sin revoque. Exigen una fabricación más cuidada así como tierra de mejor calidad, cernida, y pasta bien amasada, hilada y prensada antes de su secado y cocción. Los colores de estos ladrillos pueden ser muy variados y ofrecen mucha resistencia contra la intemperie. El acabado de las juntas de mortero debe ser muy cuidadoso.

El ladrillo prensado. Es el común o de obra vista que se somete a un prensado antes de la cocción para que resulte más compacto. Se usa en obras delicadas; por ejemplo, cuando se derrumba parte de un muro de carga para reemplazarlo por una vigueta metálica sostenida por pilares hechos con esta clase de ladrillos.
El ladrillo recocho industrial. Es uno de los ladrillos más resistentes y está concebido para resistir cargas importantes. Resiste bien los agentes externos. No hay que confundirlo con el ladrillo silicocalizo, de gran resistencia a la compresión, pero que no alcanza las cotas del recocho.
Los ladrillos se apilan colocados de canto y cambiando la dirección en cada fila. El conjunto tendrá así mayor estabilidad.

Aditivos para un mortero

Aditivos.
A veces se añaden a un mortero ciertos aditivos para facilitar la colocación de los ladrillos y para poder actuar en tiempos muy extremados de frío o de calor. Estos aditivos proporcionan aireación o mayor viscosidad a la mezcla, lográndose así una mejor repartición del agua por toda la mezcla. Resultan morteros más maleables y más manipula-bles.
Los detergentes usados para lavar la vajilla serán buenos aditivos para construcciones sencillas.

Implantación y referencias
Suponiendo que los cimientos hayan sido correctamente implantados (como ya se describió) hay que tomar las referencias para el trabajo antes de empezar la construcción:
• Se hunden en el suelo estacas o jalones, uno en cada extremo de la obra y se establece un tendel entre ambos a lo largo de los dos lados del ángulo a construir.
• Se comprueba el ángulo empleando una escuadra de albañil o bien aplicando el método 3-4-5.
• Se extiende una banda de mortero húmedo de unos 60 cm a partir del extremo.
• Se mantiene el nivel verticalmente contra el cordel sin apoyar encima y se marca un trazo con la punta de la paleta en el punto en donde el nivel toca el mortero. Esta referencia debe hallarse exactamente debajo del tendel. Esta operación se repetirá cada 50 cm sobre la banda de mortero previamente depositada y se enlazarán las dos referencias sirviéndose del nivel o de una regla.
Se procederá análogamente en el otro lado del ángulo. Las líneas de implantación se han transferido de este modo del tendel al mortero depositado sobre los cimientos.
• A continuación se puede proceder a retirar las estacas y el tendel para que no molesten en el momento de colocar los ladrillos.
• Se colocan los ladrillos “en seco” por el lado externo de la línea del muro principal y de acuerdo con el aparejo que se piensa aplicar.
Se trata de ajustar la anchura de las juntas verticales entre los ladrillos de modo que la hilada tenga el menor número posible de ladrillos cortados. Lo mejor sería no necesitar ningún ladrillo partido, puesto que cada corte significa un punto de menor resistencia y la repetición de cortes pone en peligro la estabilidad del aparejo elegido.
Es preciso actuar de manera análoga
en cada uno de los ángulos de la obra. A continuación se puede empezar la construcción partiendo de uno de los ángulos.

Como hacer un mortero

Composición del mortero.

El mortero es el material que sirve para recibir y unir los ladrillos. Está constituido por un aglomerante (cemento o cal), un árido fino (arena) y agua. Es preferible emplear arena de río. En su defecto podrá utilizarse arena de mar lavada -o bien arena de cantera una vez eliminados sus componentes arcillosos.
Lo más importante para todos los morteros es realizar las mezclas en las proporciones precisas y constantes durante toda la obra. Si no se observa dicha regla a rajatabla se producirán grietas cuando empiecen a contraerse los materiales al perder el agua. Por otra parte, se producirán manchas de diferentes tonalidades.

Cuando se trata de trabajos ordinarios, la relación de proporciones es la de 4 volúmenes de arena por 1 de cemento. Pero se puede alterar esta mezcla según el tipo de trabajos que se quieran realizar. Conviene asesorarse con un profesional o el suministrador de materiales para la construcción, quienes podrán aconsejar en función de los ladrillos usados, del tiempo reinante y de las normas de cada lugar.
El grado de humedad de un mortero se comprueba apretando la superficie del mismo con la paleta. Si la huella dura un minuto o más, el mortero tiene la consistencia adecuada. Si los bordes se desmenuzan alrededor de la huella el mortero está demasiado seco, y si se llena de agua, el mortero está demasiado húmedo, consecuentemente se tendrá que añadir agua o cemento y arena en cada caso.
El agua es la que confiere a un mortero el fenómeno de fraguado. Cuando se prepara una mezcla es muy importante emplear agua lo más pura posible (agua de fuente o de río). El agua de lluvia o cualquier otra agua que pueda contener impurezas ocasionará la disgregación del mortero.

Consejos para construir un muro de ladrillos

Aparejo a la inglesa. Es el más común para la construcción de paredes de doble espesor o muros (es decir cuyo espesor corresponde a la longitud de un ladrillo). Es naturalmente un aparejo muy sólido y se utiliza cuando se deben soportar cargas muy fuertes, por ejemplo en la construcción de^ basamentos y trampillas. Cada metro cuadrado necesita por lo menos un centenar de ladrillos. En esta clase de aparejo los ladrillos a soga se van alternando con otros dispuestos a tizón.

Dado que los ladrillos se superponen con un escalonamiento de un cuarto de su longitud (unos 55 mm) hay que procurar conservar el alineado de las juntas en hiladas alternas, pues de lo contrario el aparejo iría desvirtuándose poco a poco y las juntas acabarían coincidiendo entre sí.
Para acabar la hilada se dispone medio ladrillo al lado del tizón angular, es decir el ladrillo a tizón de cara al exterior del muro, quedando por lo tanto a soga en la otra cara del ángulo (fig. B).

Aparejo gótico (llamado también aparejo flamenco). Esta disposición corresponde también a la formación de un muro a base de doble anchura de ladrillo. Lleva una gran cantidad de juntas, por lo que no ofrece tanta estabilidad como el inglés; se utiliza principalmente para cumplir ciertos objetivos decorativos en fachadas a las que se quiera dar vivacidad.
La alternancia de ladrillos a soga y a tizón en una misma hilada constituye la característica esencial del aparejo gótico; ésta resulta más evidente cuando se utilizan ladrillos de dos o más tonalidades.
Con este sistema se puede utilizar otro recurso: colocar los ladrillos formando salientes o bien entrantes respecto al plano general de la fábrica.
Son aparejos de delicada realización, en los que se tienen que cuidar atentamente las alternancias de los ladrillos para no perder la regularidad establecida.

Variante de aparejo inglés. Es menos resistente que el descrito anteriormente y menos utilizado. Comprende dos recubrimientos diferentes: uno de medio y otro de un cuarto. Este aparejo combina 3 ó 5 hiladas a soga con una de tizón. Una mitad longitudinal se acopla al tizón del ángulo en la hilada hecha a soga (fig. D).

Variante de aparejo gótico. Disposición muy complicada, usada solamente para fines decorativos: en una misma hilada se alternan 3 ó 5 ladrillos a soga con uno a tizón (fig. E). Se debe procurar que los ladrillos a tizón queden dentro de lo posible en el centro de los colocados a soga en la hilada inferior o superior.

Aparejo calado. Aparejo puramente decorativo. Está formado por ladrillos dispuestos a soga separados entre sí un cuarto de su longitud (fig. F). Se disminuyen los calados de los ángulos para mantener la regularidad. La hilada superior puede estar formada por ladrillos a soga unidos entre sí o bien con unas tablillas formando un sombrerete.

Construcción de un muro en ángulo

Construcción de un ángulo.

Terminología • Diferentes clases de aparejos • Composición de los morteros • Implantación y referencias • Construcción del ángulo • Construcción de muros.

Hemos visto anteriormente cómo se pueden colocar los ladrillos de una manera rápida y eficaz. Ahora convendrá familiarizarse también con las diferentes maneras de disponer los ladrillos, es decir los aparejos. Pero antes será conveniente recordar un mínimo de terminología.

Terminología y aparejos
Durante la erección de un muro es necesario partir cierto número de ladrillos a una medida determinada, de este modo se consiguen trozos que son mitades, tercios y tres cuartos de ladrillos. Así, para la construcción de ángulos reforzados, se emplean ladrillos cortados por la mitad en sentido longitudinal (algunas fábricas sirven directamente estas piezas).
El ladrillo se puede colocar de varias maneras. Si se coloca de modo que se vea el lado más largo se habla de aparejo a soga. Si, por el contrario, se ve el lado más pequeño se dice que el aparejo está a tizón.

Todos los ladrillos se colocan, pues, de acuerdo con un aparejo específico que proporcione una uniformidad a la construcción y al mismo tiempo unas garantías de estabilidad y de repartición de las cargas.
Generalmente no se suele superponer un ladrillo exactamente sobre otro sino que, por el contrario, se procura escalonar las juntas. Todos los aparejos respetan esta ley.

Aparejo a soga. Es la disposición más simple y la más corrientemente usada para la construcción de paredes de la anchura del ladrillo (unos 11 cm). Las hiladas sucesivas se van desplazando medio ladrillo respecto a la anterior y los únicos cortes que hay que efectuar son precisamente de mitades. Cada metro cuadrado suele necesitar alrededor de 50 ladrillos.

La calidad de la ejecución de un ángulo y la regularidad de los ladrillos y de las juntas (alineación horizontal y vertical) determinan la solidez de la obra.

Cómo realizar un nivel de agua

Cómo realizar un nivel de agua.
Bastará disponer de una vieja manguera de riego para realizar un nivel de agua. Se introducen unos 300 mm de tubo de plástico transparente en cada uno de los extremos de la manguera; ésta debe ser suficientemente larga para unir entre sí los dos jalones más distantes. Se realiza en los tubos un trazo de referencia (puede conseguirse con una lima).
Se coloca el tubo en forma de “U” situando los dos trazos juntos y se rellena con agua hasta alcanzar dichos trazos; después se cierran los extremos con un tapón de corcho para no perder agua al emplear el nivel.

Como vertir hormigón

Vertido del hormigón.
A partir del momento en que haya quedado lista la zanja, se podrá verter el hormigón. Se realiza la primera colada de la grada inferior de acuerdo con las indicaciones de la página 12 del vol. 3, pero dando el tiempo necesario para el fraguado para que el hormigón no se desplace cuando se realice la grada superior.
Es aconsejable colocar unos postes para el encofrado sobre los bordes de la zanja antes de verter el hormigón para realizar un escalón. Antes de proceder al siguiente, resultará fácil fijar una tabla de retención sobre estos postes, cuya parte superior servirá de referencia de nivel. Para permitir el recubrimiento del hormigón en cada nivel, hay que procurar que el encofrado esté separado 300 mm, como mínimo, del escalón. Se comprueba si están limpias las juntas de las gradas antes de recubrir.
Siempre y cuando los escalones hayan sido realizados con precisión y sus dimensiones representen un número entero de ladrillos aumentado con el lecho de mortero de cada hilada, la colocación de los ladrillos sobre los cimientos no presentará dificultades. Por otra parte hay que tener en cuenta que la banda hidrófuga debe seguir siempre el perfil de los escalones.