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Remoción de tierras

Remoción de tierras.
Una vez determinados todos los detalles para el establecimiento de los cimientos, se pueden clavar las estacas a lo largo para determinar los cambios de nivel que habrá que hacer para pasar de una a otra grada. Conviene, pues, delimitar el terreno bajo el tendel de referencia intercalando jalones cada 1 m y tomando como patrón la regla provista de la plomada.
Luego, en el extremo de los cimientos, se mide la altura del tendel de referencia por encima del suelo y a este dato se añade la profundidad de la zanja que hay que excavar. Se marca esta dimensión en la regla (fig.) y a partir de esta cota se calculan (y se marcan en la regla) las cotas correspondientes a las diferentes gradas.
Colocando el pie de la regla de medición en la zanja y comparando la posición de los trazos en relación con el nivel del tendel se podrá continuar fácilmente la realización de la excavación.
Se empieza excavando por la parte superior del talud, procurando sobrepasar las referencias de las gradas antes de descender al nivel siguiente. De esta manera, es fácil terminar la excavación remontando hacia el cambio de nivel de más arriba antes de proceder a verter el hormigón.
Se cuela el hormigón en el nivel inferior en primer lugar, se deja que fragüe y a continuación se instala un encofrado en el extremo para realizar la segunda grada sirviéndose del jalón de nivelación para controlar la altura.

Trazado y desmonte de cimientos escalonados

Trazado y desmonte.
Una vez establecida la línea principal dé referencia, se determinan los bordes exteriores de los nuevos cimientos clavando estacas; éstas deberán ser cada vez más largas a medida que se desciende por la pendiente. Con un nivel de burbuja y una regla se establece la horizontalidad de cada estaca respecto a la situada más arriba. Sucederá que cada vez resultará más difícil acceder a la parte alta con el nivel de burbuja a medida que aumenta el desnivel; en este caso será mejor utilizar un nivel de agua. Con la ayuda de alguien, se colocan los extremos del tubo contra las dos estacas que hay que nivelar y, después de proceder a un arreglo en altura, se lleva el agua a nivel de las referencias para trasladarlas luego sobre las estacas. Se disponen después unas tablas testigo de modo que enrasen con las referencias y luego se unen con un tendel para materializar la línea de referencia.
La operación siguiente consiste en remover la tierra superficial. Se coloca luego la regla de medición verticalmente contra la línea de referencia en el extremo inferior de los cimientos, se marca un trazo sobre una de las caras de la regla en el punto de con tacto con el tendel y se mide la altura del trazo por encima del pie de la regla. Se procede del mismo modo en el extremo superior de los cimientos y se calcula la diferencia entre las dos alturas; el valor obtenido representa el desnivel correspondiente a los cimientos que se van a realizar.
A menos que se tengan que realizar cimientos más profundos en algunos puntos, a partir de ahora se podrá calcular ya la cantidad de grada que habrá que hacer, así como su profundidad.
Las dimensiones de las gradas y su nivel por debajo del terreno natural debe calcularlas alguien facultado para ello. A título indicativo, el esquema de la pág. da unas dimensiones aproximadas y en la figura C se ilustra el principio de cimientos escalonados con la estabilidad y solidez necesarias. Como se puede ver, la altura de las gradas de unos cimientos no rebasa nunca la junta de asentamiento de los ladrillos. Generalmente se exige que dicho asentamiento esté sobre, un terreno que no haya sido removido a una profundidad comprendida entre 50 cm y 1 m por debajo del nivel del suelo (por precaución contra el hielo).
Para facilitar la colocación de los ladrillos conviene que todas las alturas correspondan a un número dado de hiladas (una hilada se calcula a partir de la altura del ladrillo más 15 mm, correspondientes al grosor del mortero).
Si la pendiente no es constante, se puede jugar con la posición de los escalones. Por otra parte, si las gradas no corresponden a un número entero de hiladas, convendrá profundizar la excavación en la parte más alta o más baja.

Un nivel de agua es muy útil cuando la separación entre los puntos de referencia es tal que resulta insuficiente un nivel de burbuja. Sirve para trazar el nivel de referencia sobre el muro existente y en el jalón correspondiente a la nueva pared.

Materiales para cimientos

Utensilios.
Una parte del material que se necesitará ya ha sido mencionada anteriormente. Se necesitarán además unas estacas largas de madera (de 50 x 50) para determinar los ángulos en el extremo de los cimientos. Su longitud debe ser igual a la de las estacas correspondientes del extremo superior del sitio aumentada con el valor correspondiente al desnivel. Se determina aproximadamente esta altura añadiendo un amplio margen de seguridad.
Se necesitará un buen nivel para establecer con precisión la diferencia de alturas entre la parte alta y la baja de los cimientos. En la mayoría de los casos podrá bastar un nivel de burbuja clásico y una regla larga. Pero si las distancias son muy grandes, resultará más práctico para un bricolador no especializado una tubería flexible de plástico llena de agua.
Para nivelar correctamente un emplazamiento de poca extensión, bastará clavar en el suelo una sucesión de estacas y comprobar luego cada una de ellas en relación a la anterior con un nivel de burbuja y una regla larga de 2 metros. Hay que tener en cuenta que, por encima de los 2 m, los diferentes errores de medida se irán acumulando y que, por lo tanto, resultará mejor el uso de un nivel de agua. Se necesitará también una tabla que sirva de regla para controlar los diferentes niveles respecto al que se toma como referencia (fig). Esta regla debe ser suficientemente larga para que alcance a la última grada. Por otra parte, convendrá graduarla en los diferentes grosores de ladrillo para que pueda ser vir de plantilla de manera que se produzca una correspondencia entre las alturas de las gradas con un determinado número de hiladas.
Si los bordes de la regla son rectos y paralelos, ésta servirá igualmente como auxiliar para controlar el aplomado. En este caso, se marca un trazo central a lo largo de una de sus caras y luego se incorpora una plomada en un punto superior de este trazo. Este dispositivo permitirá comprobar la alineación de los cimientos en relación con las líneas de referencia situadas arriba.
No hay que olvidar proveerse de tablas que permitan encofrar los escalones antes de verter el hormigón. Se usarán estacas de madera blanca (de 50 x 50) para sujetar las tablas con el fin de que no se comben bajo el peso del hormigón vertido.
La composición del hormigón aconsejada para este uso es la indicada en las págs. Dado que cada escalón o grada tiene que realizarse por separado y que solamente se requiere muy poca cantidad de hormigón, resultará más práctico prepararlo sobre el terreno que adquirir un producto prefabricado.

Para establecer una serie de cimientos escalonados se calculan las alturas en función de las alturas de las hiladas de ladrillo con sus correspondientes grosores de ladrillo y de mortero de asentamiento. En cuanto a las longitudes, es conveniente que correspondan también a múltiplos de los ladrillos partidos en dos que se añaden alternadamente.
En una pendiente poco inclinada, la altura de cada escalón será igual al grosor del último. Los cimientos tienen que ser escalonados para repartir la carga de la nueva pared o muro.

Como calcular una cimentacion

Parámetros que entran en el cálculo de los cimientos.
Cuando un ingeniero o arquitecto calcula los cimientos de un edificio importante, lo primero que hace es preocuparse de la resistencia que opondrá el suelo a la carga del edificio y procura, sobre todo, evitar lo que se denomina la rotura plástica, es decir, el cizallado y hundimiento del terreno producidos por la construcción con respecto al suelo que lo rodea. Dado que este fenómeno interviene en todos los tipos de proyectos, incluso en los más modestos que se puedan emprender, es imprescindible tenerlo en cuenta.
Otro factor a tomar en consideración al realizar el cálculo de unos cimientos escalonados es la variación de las dimensiones a tenor de la clase de terreno en donde se instalan. A este respecto se puede consultar el cuadro de la pág, en donde se expresan las diferentes categorías de suelos, dando indicación de las dimensiones que hay que prever. Ateniéndose a esta tabla, podrá solucionarse probablemente el problema de la rotura plástica. Según el principio de cálculo de estas dimensiones, cuanto más fuerte sea la huella de los cimientos, más terreno se tendrá que disponer para soportarla. Por lo tanto, es muy importante identificar bien la naturaleza del suelo en el que se va a construir. Por ejemplo, un sondeo mostrará que el terreno ha sido anteriormente terraplenado con restos de materiales de construcción. Conviene pensar siempre en esta posibilidad y desconfiar de la presencia eventual de materiales vegetales no podridos o de un suelo cuyo color difiera del terreno que lo rodea. Un terraplenado, tanto si se ha hecho con material de derribo como con ripio traído de otra parte, no puede servir de asentamiento a cimientos, ya que podría ceder al recibir cargas posteriormente. Este peligro resulta aún más grave en el caso de un terreno en pendiente, ya que al apisonado se añade el fenómeno de cizallado de una capa sobre la otra. Hay que tener asimismo en cuenta que un terreno en pendiente empapado de agua no resulta adecuado para la construcción, ya que el agua disminuye la resistencia mecánica del suelo.
Otro problema en el que hay que pensar: ¿cómo proceder a la eliminación del material procedente de la excavación? Si se prefiere descargar los escombros en la zona de terraplenado en lugar de en otro sitio, hay que tener presente que lo que se califica de ángulo de talud de un terreno depende de la composición de este último. Se denomina ángulo de talud la máxima inclinación que puede sufrir un suelo formado por material amontonado sin que éste llegue a derrumbarse. La mayoría de los suelos, si se exceptúan los denominados suelos no blandos (arcilla y greda), solamente son estables si no rebasan una pendiente de 45°.
En el caso de querer ampliar una casa (con un cobertizo anexo, una habitación más, etc.) es necesario examinar con cuidado la nueva estructura que se tendrá que integrar en la primera. Conviene saber al respecto que los cimientos no descansan únicamente sobre el suelo que se halla debajo del asentamiento, sino también sobre un volumen lateral en forma de abanico definido por un ángulo de unos 45° a partir de los bordes de los cimientos.
Al proyectar el ensanchamiento hay que asegurarse de que los nuevos cimientos no carguen sobre los antiguos, pues, de lo contrario, se produciría un apisonamiento de la construcción situada encima. También hay que procurar que los nuevos cimientos se hallen al mismo nivel que los ya existentes, pues de no ser así soportarían, a su vez, una parte del peso de la casa antigua.
A veces resultará difícil ceñirse a las reglas que se acaban de dar si se trata de una extensión situada sobre un terreno inclinado. Una solución consiste en prever unos nuevos cimientos más profundos que los existentes para dejarlos después bajo la obra al mismo nivel. Pero éste es un trabajo que conviene confiar a un especialista. Es mejor empalmar dos cimientos a un mismo nivel y añadir a los nuevos un escalón ascendente o descendente para llevarlos lo más lejos posible de la construcción existente. En este caso, es muy importante volver a guarnecer inmediatamente todas las partes de los antiguos cimientos que hayan quedado descubiertos para impedir que se produzca una modificación de las características del suelo y que se debiliten los asentamientos.
Si la extensión de la casa se tiene que realizar en un terreno inclinado hacia abajo, los únicos cimientos que pueden ser válidos son los que se realizan en forma escalonada; si se trata de un garaje, de un invernáculo o de un cobertizo, caben otras posibilidades aunque el terreno esté en pendiente.
Así, por ejemplo, se podrá nivelar el sitio removiendo las tierras en pendiente si se prevén unos dispositivos de sostén.
La importancia de esta operación depende esencialmente de la naturaleza del terreno y de la proximidad del sitio elegido para tirar los materiales procedentes de la excavación. Se tendrá que comparar, pues, el trabajo que ello requiera con el que se necesitaría para realizar unos cimientos escalonados. También se tendrá que calcular el precio de los materiales que intervendrán para enrasar los muros a una misma medida.
Una vez efectuadas estas comparaciones, quizá se encuentre una solución haciendo una nivelación parcial del emplazamiento para reducir la importancia de los escalones.
Si se piensa establecer unos cimientos escalonados para un gran proyecto constructivo, habrá que enfrentarse con trabajos largos y minuciosos. Se tendrá que calcular con mucho cuidado los materiales y el equipo que se necesitarán y estudiar un método de trabajo absolutamente sistemático para establecer y marcar los niveles. Estos tienen que establecerse con gran precisión a partir del tamaño de ladrillos que se emplearán. A veces es necesario efectuar empalmes entre un muro exterior y otro interior cuyos cimientos se hallen a niveles diferentes, aunque la diferencia sea mínima. En estos casos el empalme o las adarajas deben realizarse en un nivel común para evitar un desequilibrio de las cargas. Es necesario tener en cuenta que en ciertas zonas destinadas a recibir cargas muy fuertes, se exigen oficialmente unos cimientos mucho más sólidos de lo que se suele calcular.

Cimientos escalonados

Aplicaciones de los cimientos escalonados :
• Parámetros y elementos de cálculo.
• Útiles y materiales necesarios.
• Establecimiento de los cimientos.
• Movimientos de tierras.
• Vertido del hormigón.
Unos cimientos escalonados se trazan como cualquier otra clase de cimientos tradicionales. Para controlar el nivel coq. precisión se puede utilizar un anteojo de topógrafo.
El establecimiento de unos cimientos escalonados representa la mejor solución cuando se trata de operar en un terreno inclinado. Una solera horizontal única a través del declive requiere unas excavaciones considerables, mientras que unos cimientos en forma de graderío reducen la amplitud de los trabajos y al mismo tiempo evitan tener que eliminar el desmonte resultante.
Si bien es cierto, por otro lado, que resultará difícil realizar los cálculos y el trazado del terreno, se podrá constatar que la realización propiamente dicha (excavaciones y construcción) no suele plantear ningún problema particular si se sabe emprender acertadamente.

Aplicaciones de los cimientos escalonados.
Se pueden aplicar en casi todos los casos en donde se prevean fosas o zanjas clásicas (establecimiento de un cobertizo o de una construcción anexa a otra, por ejemplo).
Deberán utilizarse necesariamente si la pared es muy larga y el terreno muy inclinado. Dado que los muretes de jardín constituyen un caso típico de aplicación de este tipo de cimientos, no estará fuera de lugar ver cómo hay que proceder en este caso para introducirse en las diferentes técnicas de trabajo antes de lanzarse a llevar a cabo una obra de mayor envergadura.

Corregir paredes

Corregir paredes asimétricas:
• Para “enderezar” visualmente una habitación con paredes asimétricas, la solución “profesional” consiste en hacer un margen (de aspecto diferente al resto del suelo) que delimite perfectamente el espacio central sin elementos ni motivos truncados.
Habitaciones irregulares:
• Haz un plano de la habitación a escala reducida. Con la misma escala y sobre un papel de calco dibuja una cuadrícula que represente el embaldosado. Superpon los dos planos y deslízalos uno sobre el otro para buscar la mejor colocación de las baldosas, ¿recta o diagonal? Una vez decidido, cuenta el número de baldosas necesarias.

Construir banco de hormigon

Banco de obra para porche.
Hazlo con hormigón celular.
Quiero construirme un banco de obra como el de la fotografía. ¿Con qué material lo puedo hacer? ¿Qué tejidos pueden usarse en el exterior?

El banco que aparece en la imagen de arriba, efectivamente, es de obra. Para construirlo hay diferentes soluciones y materiales, pero yo voy a recomendarte una en concreto por su fácil manejo y sus buenas prestaciones: el hormigón (mortero) celular.
• Este material es aún bastante desconocido en nuestro país, aunque en Francia y en Alemania, por ejemplo, su uso está a la orden del día, tanto para pequeños trabajos de bricolaje como en la construcción de edificios. Los bloques de hormigón celular pesan poco, se cortan con serrucho y se pegan unos a otros con cemento-cola; además, van machihembrados, con lo que su ajuste es perfecto y las uniones quedan muy resistentes. En cuanto al acabado, puedes escoger el que más te guste: pintado, alicatado o revocado con yeso. En el Curso de Albañilería de nuestro sitio se explica al detalle el manejo de este material; para encontrar distribuidores.
• En cuanto a las telas, deberán ser específicas para exterior, ya que necesitan llevar un tratamiento especial que las proteja del sol y la humedad. La firma KA. International dispone de una completa colección de tejidos para el exterior en muchos colores y texturas.

Reparar grietas en fachadas

Superficie frágil o polvorienta.
Cuando el muro presenta desprendimientos, abolsamientos, superficies polvorientas o problemas de falta de resistencia o de absorción irregular de la pintura, es necesario consolidarlo. Para ello habrá que eliminar el revoque dañado y aplicar una imprimación penetrante para que el nuevo enlucido se adhiera bien (Hempacryl Solfix, sellador y restaurador de fachadas incoloro, unos 16 €/41).
Si la fragilidad de la superficie se debe a movimientos del suelo o de dilatación, refuerza el mortero cuando lo apliques sumándole una malla de fibra de vidrio. Así evitarás que vuelva a abrirse en adelante.

Solucion para la humedad

Humedades y filtraciones.
La capilaridad suele ser la principal causa de humedad en exteriores y se debe a la porosidad de los materiales. Hay que detectar su origen y, dependiendo de la gravedad, habrá que cavar una zanja alrededor de la casa, para colocar un material impermeable, o inyectar resina epoxi en la base de la pared.  Cuando la humedad procede del exterior (lluvia, canalones, tejas rotas…) hay que aplicar un impermeabilizante a toda la superficie (Titanit Fachadas, Hempel’s Hidrofugante Fachadas, unos 14 €/l). Si crees que debes realizar una obra de envergadura, consulta a un especialista.

Rehabilitación fachadas

Muros sucios.
• La suciedad es antiestética y deteriora las fachadas a la larga, por lo que debe eliminarse. Se pueden utilizar diferentes métodos:
• Limpieza manual: El menos agresivo, pero el más trabajoso. Se realiza rascando con un cepillo y agua, y debe ejercerse la misma presión a toda la superficie.
• Agua a presión mediante compresor y pistola: El más rápido. En Hlre Shops puedes alquilar una máquina de alta presión con chorro de arena por 249 € + IVA, de viernes a lunes, o por 363 € + IVA, la semana completa.
• Productos químicos: Son los más eficaces, pero también los más agresivos.
Antes de usarlos, realiza una prueba en una zona poco visible. Lipis, de Teais, limpiador de verdín y moho para muros de piedra o ladrillo; precio aprox.: 10 €/l. Watertite de Zinsser (Pentol), impermeabilizante antimoho, unos 56 €/3,751. Rember TR/P, protector antipintadas, cuesta unos 18€/l.