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Pintura decorativa sobre madera

Una vez acabada y seca la pintura base elegiremos el motivo. Nosotros nos inclinamos por un motivo floral típico de la pintura campesina, inspirados en la naturaleza circundante. Así emparentamos con los motivos rurales, románticos y recargados, típicos del período Barroco que es cuando nace esta modalidad de pintura.
La puerta del mueble lleva incorporados unos ornamentos habituales de la cultura del norte de Europa. Se ha efectuado un marco que delimita el dibujo central.
Las llores que componen los ramos siempre son las mismas: amapolas, tulipanes, rosas, destacando la “Rosa de Tólz”, típica de la comarca que le otorga su nombre, muguets, girasoles y espigas de trigo. Se podría decir que con ellas se elaborarán todos los ramilletes que ornamentarán los muebles rurales de la Europa Central entre el 1700 y 1800. Para completar y muchas veces enmarcar dichos motivos, se recurría a desarrollar perimetralmente una guirnalda en la que igualmente se encadenaban hojas, flores y motivos geométricos con formas curvas de “S” o “C”, colocadas tanto hacia la derecha como hacia la izquierda , verticales u horizontales. ¡Ya lo tenemos! Es un ramo grande en un pequeño jarrón, otra de las características de este estilo. Siempre los recipientes son chiquitos. ¡Manos a la obra! El motivo principal lo transferiremos con la ayuda del papel vegetal y con el papel carbónico en la tapa principal que hará las veces de mesa de trabajo. Tendremos, con la ayuda de una fotocopiado-ra, que adecuarlo al tamaño de la superficie en la que vamos a pintarlo. En nuestro caso hay que agrandarlo.
Para realzar aun más el motivo, agregaremos alrededor una guirnalda de flores en dos colores. Para lograr un buen resultado nos vamos a valer de la cinta de papel engomado con la que trazaremos el campo. Ya hemos adaptado al tamaño adecuado el motivo. Nos disponemos a transferirlo primero al papel vegetal y desde él a la madera con un lápiz de distinto color para no dejar de calcar en ningún lado. Una vez transferidos, estamos listos para iniciar el motivo cen: tral. A efectos de lograr una mayor comodidad, una vez elegidos los colores que vamos a utilizar con la ayuda de una “huevera” colocaremos pequeñas cantidades de pintura en cada cuenco. A continuación y mediante estos diagramas se pintará cada flor siguiendo la dirección que indica la flecha. Primero con el color predominante todo el cuerpo de la flor u hoja que se está pintando, cuando éste se encuentre húmedo se iniciará el proceso de iluminar o sombrear esas luces y sombras tan típicas de la pintura rural. Se utilizará para ello el blanco para la luz y el mismo color predominante de la base, pero oscurecido con algo de negro, para las sombras. El secreto está en hacerlo en un solo trazo, con pulso firme y en lo posible sin retocarlo. Al inicio de la pincelada, ejercer una presión media sobre el objeto, en consecuencia el trazo será grueso y luego dicha presión se ira aligerando a medida que se vaya llegando a la punta del mismo, ello hará que la pincelada final sea fina.