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Lamparas halogenas

PRESENTACIÓN Y FUNCIONAMIENTO.
Las lámparas halógenas pueden venir presentadas de diferente forma: con rosca normal, casquillo E 27(común), con dos pines para ser enchufadas en un soporte especial, a bayoneta (las típicas halógenas para automóviles), o con dos casquillos cerámicos rematando un tubo de cuarzo.
Además, algunas se conectan directamente a la linea de 220 Voltios y otras llevan un transformador porque trabajan con corriente de bajo voltaje.
Las más usadas en reflectores potentes son las llamadas lineales, por la forma cilindrica de su cuerpo y la longitud del mismo. Más largas, mayor potencia luminosa. Éstas necesitan siempre un soporte especial que aguante las altas temperaturas que desarrollan durante el funcionamiento. Muchas veces, en el mismo soporte se incluye un fusible fino que en caso de sobrecarga, abrirá el circuito. Para evitar consecuencias por una eventual explosión de la lámpara es imprescindible un vidrio que cubra el frente del reflector.
El funcionamiento es idéntico a una lamparita común. Por un lado conecta al vivo (+) y por el otro al neutro (-). El filamento actúa como una resistencia que al recibir corriente se pone roja, amarilla y casi blanca después de un instante. La longitud del filamento es variable y por lo general forma un bucle compacto parecido a un resorte muy fino. Para evitar vibraciones que provocarían quebraduras irreparables, lleva unos aros metálicos distribuidos proporcionadamente a lo largo y que actúan como soportes.
PRECAUCIÓN:
No se debe tocar el cristal desnudo con los dedos, y si esto sucediera se debe limpiar las marcas, hasta quitar toda la grasitud con un trapo empapado en alcohol. Se debe operar desconectando la corriente y en frío, es decir después de haber esperado el tiempo necesario para que el cristal esté a temperatura ambiente. La razón es simple: el cuarzo del revestimiento se altera con la suciedad y al ser sometido a altas temperaturas puede quebrarse y estallar.