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Hacer molde de silicona

Montar el encofrado, verter la silicona y sacar el molde.
• Elige cuidadosamente una zona intacta similar al motivo que vayas a reproducir. Si la moldura está rota o se le desprenden trozos del acabado, antes de colocar el “encofrado” vuelve a pegar dichos trozos con cola blanca y un pincel fino y espera a que se seque. • Rellena las grietas del original con plastilina para evitar que la silicona se introduzca.
1. Con un rodillo de amasar o, en su defecto, una botella de vidrio vacía, aplasta bien la plastilina para hacer las tiras del encofrado. Estas tiras deben quedar planas, con un grosor mínimo de 10 milímetros.
2. Ajusta las tiras enmarcando la moldura que hayas escogido para reproducir. No te olvides de dejar un poco de espacio alrededor del motivo para que la plastilina no toque apenas los relieves.
3. Los bordes de los marcos generalmente están inclinados hacia el interior. Levanta el lado opuesto de la moldura para compensar la pendiente y coloca una cuña debajo. Comprueba su horizontalidad con un nivel de burbuja.
4. El encofrado de plastilina se calza con unas tablillas que se mantienen por unos pequeños gatos. Esta precaución evita la “ruptura del dique” y el posible derrame de la silicona fuera del encofrado.
5. Cuando el encofrado esté totalmente ajustado y seguro, vierte la mezcla ya preparada y removida en hilo, empezando desde una esquina. Deja que se deposite totalmente y que vaya rellenando los huecos.
6. Al cabo de 24 horas, más o menos, la silicona habrá fraguado completamente: el molde presenta ahora su flexibilidad definitiva. Las paredes de plastilina se quitan una a una sin ningún problema; hazlo despacio.
7. Gracias al agente liberador (ver recuadro “El vertido de la mezcla”) la moldura se separa fácilmente y presenta una huella perfecta. Ya se puede emplear para reproducir motivos en yeso o en resina.