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Tipos de maderas para muebles

Maderas blandas y maderas duras.
Pese a lo equívoco de estas.
denominaciones de la madera maciza, continúan utilizándose. En realidad, esta diferenciación más que referirse a unas cualidades estrictamente físicas de la madera, se refieren a dos grupos de especies botánicas. Por una parte se consideran maderas blandas lodas aquellas que proceden de coniferas, plantas cuyas hojas tienen forma de aguja y que son generalmente siempre verdes. Por otra, se aceptan como maderas duras las que corresponden a plantas frondosas, de hojas anchas. Sin embargo, en realidad hay especies que se hallan clasificadas dentro de las duras cuya madera es más blanda que la de muchas de las consideradas como blandas. Así, la madera del chopo y del abedul, especies pertenecientes a las frondosas, es mucho más blanda que la del alerce o del tejo, ambos coniferas.
Las coniferas -si se acepta que en su mayoría son de tipo blando- suelen ser árboles que crecen en el hemisferio boreal y que se concentran principalmente en los países del norte del Europa, del norte de América y en Siberia. Pero también se encuentran muchas especies en los países templados de Europa, donde conviven en bosques mixtos con árboles latifolios (de hojas anchas).
Las maderas duras, aparte de los latifolios de los países templados europeos, abarcan la gran mayoría de los árboles de los países tropicales de África, Asia, América y Oceanía. La anterior clasificación no resulta muy útil para el aficionado, por esta razón se propone una lipología que realmente tenga en cuenta las características de compacidad, tenacidad y dureza de las maderas, lo que puede servir de orientación a la hora de escoger la madera más conveniente para el trabajo que se quiera realizar. En la tabla se presentan las maderas más comunes en el mercado, agrupadas ae acuerdo con esta gradación.
Cuando se habla de maderas duras hay que subrayar un factor que suele ser motivo de contusión: la dureza y la compacidad, aunque suelen ir aparejadas, no representan una misma cualidad de la madera. Por ejemplo, hay maderas que siendo más duras son más fáciles de labrar y ofrecen una mayor limpieza al corte que otras maderas blandas (entre ellas muchas tropicales), que aunque oponen poca resistencia al labrado presentan el fenómeno de repelo.